Quiénes somos

agg arquitectos

«Todo pasa; una sola cosa te será contada y es tu obra bien hecha. Noble es el que se exige y hombre, tan sólo, quien cada día renueva su entusiasmo, sabio, al descubrir el orden del mundo que incluye la ironía. Que todo lo que no es tradición es plagio. Peca la naturaleza, son enfermizos ocio y soledad, que cada cual cultive lo que de angélico agracie, en amistad y diálogo.»

Fragmentos de la obra de Eugenio D’Ors que se recogen en el monumento a él dedicado, ubicado en el Paseo del Prado de Madrid.

La obra bien hecha

El objetivo principal de agg arquitectos puede resumirse en una única afirmación: «la obra bien hecha». Pero, qué entendemos como obra de arquitectura bien hecha.

Toda obra de arquitectura, desde el punto de vista que alienta nuestra experiencia, es el resultado de la interacción de múltiples circunstancias complejamente entrelazadas. Además de los condicionantes evidentes, que cualquiera puede imaginar, relacionados con las exigencias de la función, la estabilidad o la tecnología de los materiales, de la propia memoria de la historia o la capacidad intelectual del autor, que son relativamente domesticables, la arquitectura está sujeta a otros muchos parámetros que aparentemente pasan desapercibidos -incluso, en muchas ocasiones, a los ojos de los arquitectos- y que, sin embargo, son absolutamente determinantes en el resultado final: la obra de arquitectura.

Entre todos ellos queremos extendernos sobre la relación cliente – arquitecto. Verdaderamente, el cliente constituye parte fundamental en el proceso edilicio, no sólo por la razón suficiente de ser quien promueve y financia el hecho arquitectónico, sino también porque de su personalidad y capacidad se impregna ineluctablemente la obra; sobre todo, cuando se trata de un cliente particular. Se pude llegar a afirmar que no se puede realizar un buen edificio sin un buen cliente. En nuestra trayectoria profesional nos hemos encontrado con todo tipo de clientes y aunque, en general guardamos de todos ellos el cordial recuerdo que se sustenta sobre muchas horas de conversación, divagaciones filosóficas, almuerzos generosos y discusiones, somos perfectamente conscientes de su muy diferente aportación. En algún caso, hemos visto cómo puede llegar a «malearse» hasta situaciones impensables un proyecto que nos había ilusionado. No obstante, en la mayoría de las ocasiones, tenemos que reconocer la aportación positiva de nuestros clientes, colaborando en la mejoría de nuestras ideas y respetando nuestro trabajo.