cASA RURAL

Orejanilla – SEGOVIA

 

La construcción de un antiguo pajar medio arruinado se ha transformado en esta casa rural revestida de materiales tradicionales (piedra, madera, hierro…) reinterpretados bajo la óptica de una estética contemporánea.

Sobre los gruesos muros de piedra que aún resistían casi inalterados el paso del tiempo, se han horadado grandes huecos que permiten pasar la luz y el paisaje a su interior. La vieja cubierta de madera hecha jirones ha sido sustituida por otra del mismo material pero con una geometría más novedosa y estilizada. Un gran lucernario la perfora permitiendo ver el cielo y las noches estrelladas, recostado sobre el espacio diáfano y sin paredes de una entreplanta que parece flotar ingrávida sobre el resto de las estancias. Como testigo del tiempo, un largo tronco de álamo negro con más de nueve metros de longitud y, siglo y medio de vida, descansa finalmente atravesando la casa de lado a lado, posado sobre un zuncho de hormigón armado que ahora toma el relevo portante. El pequeño hueco sobre la entrada por el que antaño cargaban la paja al interior, se ha ampliado considerablemente para dejar penetrar la luz rojiza de los atardeceres de poniente. El piso frío y descarnado de roca sobre el que pisaron las pezuñas del ganado se ha recubierto de un liso manto de hormigón pétreo que oculta una calefacción por suelo radiante.

Los espacios fluyen de estancia en estancia en un continuo y único ámbito que relaciona el interior y el exterior de un modo ininterrumpido. La mirada encuentra lecturas diagonales, verticales y horizontales donde todo queda visualmente comunicado y, al mismo tiempo, escondido en los recovecos que permanecen ocultos tras los lienzos de cortinas, paneles de chapa y madera móviles.

En definitiva, la intención de esta reforma integral ha sido respetar el espíritu constructivo de la edificación aunque dotándola de las instalaciones y comodidades modernas. Tradición y modernidad conviven en un entorno privilegiado junto a la naturaleza que lo circunda.